Voy a volar hasta llegar a mi cama.
Voy a llorar para mecer mi alma hasta tu almohada.
Voy a saltar con los pies que no me hacen falta más.
Aquí estaré bien, sentada en un café, haciendo como si no hubiera nada detrás del cristal.
No hay nada.
Está vacío.
No hay nada.
Está repleto de mucho frío, de muchas ganas de calentar, de muchas ganas de poder amar.
Está sin nadie de verdad y está conmigo.
Pasa siempre mucho frío.
Es un lugar peculiar.
Es un trozo de animal.
No quiere encontrar nada pues ya lo vio.
Solo quiere soñar...
Y yo lo llevo, lo llevo dentro, es mío, para siempre, solo mío... y vuelo con él hasta mi cama y juntos nos mecemos entre mis lágrimas de miel que saben muy dulce... mas dulce que los labios que añoras...
No está.
Otro día más.
No está.
Pero estuvo siempre... y él decía que para siempre...
Se rompió el tazón de los deseos, fui yo, perdón. Te daré otro para que lo enmiendes...
Pero no. Pero no.
Y ahora yo volaré hasta mi habitación para llorar y que mis lagrimas me mezcan en esta noche de pobreza intelectual.
Y ahora yo volaré hasta tu mundo para traerte y después lloraré para mecerme porque no me quieres....
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Nube tóxica