Quiero salir corriendo de este puto fumadero. Los besugos no han aprendido hablar todavía. La sangre se dispara a borbotones dentro de la casa de al lado. El corredor de la muerte está lleno de personas inocentes ¿Y por qué hablan? Si no sabes conducir no me des lecciones de civismo púbico. Tampoco me parece estupenda tu reacción arbitraria hacia mi desgracia. Lo sé, soy un hombre. Soy un lobo vestido de paloma callejera. El color negro no le sienta bien a todo el mundo y todo el mundo se lo pone. Que cejas más grandes tiene ese perro calvo. Los sueños no están hechos para los humanos. Pensé que iba a sobrevivir, pero no. Me encantaría comerme un pollo asado. No tengo ganas de hacer el amor hoy. Hoy tengo ganas de follar. Es mentira. Soy frígida. Vuelvo a sentir el dolor. Me encantan tus patillas afiladas como navajas. Hueles mal a pescado. Hoy tengo ganas de comerte a cachos. Me encantaba ser mujer. Yo era mujer en la otra vida. Rollos de papel higiénico que me vendan los ojos. Quita el agua del fuego, está hirviendo demasiado. No me gusta gustar. Un día me fui a la parada del autobús a esperar el metro. No sé donde está. No se donde estaba. Un día me perdí dentro de mi propia habitación. El orden de las almas y el orden de las cosas y el orden de una ciudad y el orden de una vida y el orden de una persona. Tengo que mirar dentro del armario para saber que es lo que hay. Ahí estás tú. Bailas muy bien ¿También sabes morirte igual? Me suicidé anoche. Y toda una vida entera viviendo-pensando-sufriendo para al final sólo tener claro una cosa: el gin-tonic es digestivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nube tóxica