domingo, 17 de octubre de 2010

La señora

La señora siempre va a la compra a la misma hora.
Hace de comer, limpia, lava la ropa, plancha, recoge la mesa, cose, grita, llora, se acuesta y se pone boca arriba para su señor.
Todos los días.
Así...o diferente, pero todos los días es lo mismo.
La señora tiene tres hijos y un marido, seis vecinas señoras como ella, una cuñada, tres primos y dos suegros.
La señora apenas sabe leer, pero a nadie le importa, no le importa ni a ella misma.
A la señora todo el mundo le ríe las gracias, todos piensan que es una gran señora.
La señora es como debe ser una señora.
La señora tiene todo lo que pide su hombre, su señor, una mujer que no piense, que limpie, que cuide a sus hijos y que folle como él quiere, o mejor dicho, que se deje follar, como él quiere.
La señora no es más que un trozo de carne con ojos que no piensa, que no sabe, que no conoce y que no pretende conocer, pero es muy decente y muy correcta.
A la señora no le importa saber si 2+2 son 4, la capital de Alemania o si vaso se escribe con b o con v. A la señora no le importa si hay bonitas playas que ver, museos que visitar, lenguas diferentes que hablar, lugares mágicos que visitar, sabores exóticos que disfrutar u ojos a los que amar. A la señora sólo le importa que la gente sepa que su casa está limpia, que sus hijos están limpios y que su marido está limpio. Sólo quiere que sepan lo bien que cocina unos callos con arroz, un potaje, un cocido o carne con tomate. Sólo sabe hacer cuatro comidas, pero son las mejores, porque son las que haría una señora, una señora de verdad.

La señora tiene su casa como lugar único de vida, es su templo, y no sabe que hay más allá del portal.
A la señora le gusta mirar a la gente y escarbar en su vida. Le gusta sentirse superior a los demás alardeando de su decencia y correctitud.
A la señora no les gusta que opinen sobre su forma de vivir pero no acepta ninguna otra manera de vida.
La señora piensa que una mujer no sirve para nada más que para lo que ella sirve. La señora llama putas a todas las que son como ella. La señora llama putas a todas las mujeres que se niegan a vivir como ella. La señora llama putas a todas las mujeres que aspiran a ser algo mejor que ella porque ella cree que no hay nada mejor. La señora llama putas a todas aquellas mujeres que les plantan cara a la vida porque ella piensa que es mejor sobrevivir que disfrutar. La señora llama putas a todas aquellas que no son como ella porque no sabe que hay más allá de su casa limpia, de sus hijos limpios y de su marido limpio.

La señora no sabe que hay más allá del portal porque ella no quiere saberlo.

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Nube tóxica