
Despedaza mi cuerpo en mil trozos y daselo de comer a las palomas del parque.
Tiñe con mi roja sangre todo el espacio que cubre tu cuerpo.
Espolvorea mis cabellos por el aire para llegar a cada rincón, a dónde más lejos puedas para volar por ellos.
Borra mi imaginación para así poder desaparecer para siempre y darte libertad.
Bebete mis lágrimas disfrutando del momento de mi sufrimiento. Auguro un nuevo agua para ti.
Que mi aliento se extinga entre los brazos de tu ira.
Que mi corazón se apague después de verte sonreír.
Que tus ojos me dejen el último brillo del alba.
Pero matame.
Matame después o si no, nada tendrá sentido.
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Nube tóxica