agresión.¿Asesina? ¿Qué dice la maldita sociedad en la que vivimos que tendría que haber hecho esta mujer? Claro, en plena paliza, cagada de miedo, lo que debería haber hecho es conversar con él, decirle muy tranquilamente: "Oye chico, voy a llamar a la policía y te voy a poner una orden de alejamiento". Claro, eso es mucho más lógico que coger un cuchillo y pincharle, claro, es mucho más humano, mucho más razonable y correcto, donde va a parar. Porque por supuestísimo, porque somos todos muy modernos y muy correctos y muy educados, este hombre la habría soltado del cuello y le habría contestado: "¡Oh no! ¡Díos mío! Me acabo de dar cuenta de que llevo casi cincuenta años maltratandote y tratandote como una mierda y ahora, con 78 años me acabo de dar cuenta de que soy un enfermo, si llamas a la policia no podría volver a verte porque por supuesto que respetaría esa orden de alejamiento que se me sería impuesta." Claro, por supuesto, la respetaría como todos los hombres que han matado a sus mujeres después de ser denunciados por ellas y tener impuesta una orden de alejamiento, claro que sí.
Ante el maltrato no digas no, simplemente di "matame tú porque si te mato yo voy a ir a la cárcel y yo no quiero ser una asesina, yo prefiero ser una mujer asesinada y maltratada, eso sí, que queda mucho mejor".
¡No te defiendas sólo quejate!
¿Asesina? Espero que sea absuelta porque sería un motivo más que de razón para desconfiar totalmente del sistema.
Aquí os dejo la noticia completa obtenida de: www.diariodenavarra.es
" "¿Puedo acercarme una silla? No estoy muy segura de poder mantenerme en pie". Así empezó su declaración ante el jurado María Pilar Marcos Rubio, de 64 años. De constitución menuda, llegó al juicio acompañada de sus hijos y se sentó junto a su abogado. Desde allí escuchó cómo se leían en voz alta los relatos del fiscal y su defensa. Lo hizo temblorosa y lloró cada vez que en el juicio subrayó la escena en la que murió su marido, con el que se casó en 1965; ella con 19 años y embarazada, y él con 33. Dejó su abrigo sobre la silla y comenzó a declarar en pie.
Ese día, a las dos y media de la tarde, había vuelto con tuppers de comida que habían sobrado en la casa donde trabajaba, relató. Por la tarde se fue a andar y a jugar con las amigas al parchís. Ya por la noche, cuando regresó a casa, se encontró a su marido "muy enfadado" porque no había guardado la comida en el congelador. "Y me la empezó a liar". Tras discutir con su hija -"La cargué con ella"-, la joven se marchó.
"Volví a la cocina y empezó a insultarme. Yo no respondía, me quedaba callada, porque era el pan nuestro de cada día". Pero esa vez, declaró ayer, su marido "entró en otro nivel": "Cuando se metió con mis hijos, ahí no pude..." {empieza a llorar]. Hacía años que no me pegaba, pero al ver que yo le contestaba tiró la silla contra la pared y vino a por mí [hace el gesto de estrangular]. Entonces pensé: "Ésta es la definitiva". Y le dije: "No se te ocurra ponerme la mano encima".
Su marido le pegó "un puñetazo" en la cara y la tiró contra la mesa. "Cogí el cuchillo y le dije: "Hasta aquí, ya no más, otra paliza después de tantos años no, y le di así [estira el brazo]. No quería hacerle daño, el cuchillo sólo era testimonial". Él la agarró del brazo, pero vio que le salía "un hilillo" de sangre del brazo, y ella lo aprovechó para separarse.
- ¿Y no soltó el cuchillo?- le preguntó la fiscal.
- No lo solté; si no, me mata.
Sin parar de llorar, volvió a negar que quisiera hacerle daño. "Si lo he querido más que a mi vida... Mi marido estaba a pecho descubierto, si lo hubiera querido matar le podía haber dado, pero no quería hacerle daño. Si hubiera querido matarlo, lo habría hecho hace años. Sólo quería que supiera que no iba a soportar más palizas. ".
- ¿No ha dicho que ya no le pegaba?, cuestionó la fiscal.
- Yo soy una mujer acostumbrada como los burros a los palos. Que me empujara o clavara los nudillos no lo considero agresión con las palizas que me ha dado. Porque agresiones ha habido un montón, todo el mundo me ha visto marcada. A mí me ha faltado de palabra, obra y omisión.
María Pilar siguió con lo sucedido aquella noche. Tras verse la sangre, su marido le propinó "una patada enorme" en la rodilla y perdió el equilibrio. "Hacía tres años que le habían operado de la pierna. Creo que quiso sujetarse en mí al ver que le fallaba la pierna, me agarró del brazo para no caerse y tiró de él... Yo no estaba mirando y me asusté cuando vi el cuchillo metido hasta el mango. Pero yo no hice así [hace el gesto de acometer]", dijo entre lágrimas. Llamó al 112 mientras tapaba las heridas con dos trapos: "Les dije que había acuchillado a mi marido, sabía que de esa manera iban a venir más rápido. Hice todo lo posible por salvarle". También llamó a su hijo, que llegó enseguida. "Me dijo: "Mamá, respira tranquila, que tarde o temprano iba a pasar. Pero siempre pensaba que ibas a ser tú la víctima".
-¿No había pensado en divorciarse? -le preguntó la fiscal
-Yo me casé como las de mi edad, para toda la vida. Entendí que tenía que soportarlo como a otra le toca un hombre enfermo.
-¿Por qué no lo denunció?
- Al revés, yo todo a callar, a tapar todo, sobre todo por mis hijos. Y por eso somos una familia estructurada. Delante de mis hijos no me ha pegado. Y si me insultaba delante de ellos, yo a callar, para que la cosa no fuera a más. He cometido un error, sí, no tenía que haber llegado a esto, pero si lo intento abandonar no hubiera vivido, y si le pongo una denuncia no hubiera vivido. Era muy rencoroso. Era él, él, y él. "
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nube tóxica