Ni siquiera tengo ganas de eso.
Ni siquiera me parece justo un nacimiento.
Creo que es un castigo.
Mi vida es un castigo.
No soy una mártir, solo una persona que vive al límite del abismo, entre el bien y el mal, entre las ganas de vivir y las ganas de matar, entre el hamre y la guerra, entre las manzanas y las cucarachas, entre el dormir y el sofá...
Soy una persona que se desordena entre recuerdos...
Ni siquiera soy una persona.
Esnifo los recuerdos de tu cara cada noche y es por eso por lo que no puedo dormir.
No tengo hormonas, han muerto, están muriendo como cada centímetro de mi cuerpo.
Mi ser se va destruyendo poco a poco dejando presto el vacío...
Un vacío tan vacío que no puede llenarse de nada porque es un vacío que la nada ya dejó.
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Nube tóxica