domingo, 22 de septiembre de 2013

No es un hasta luego, es un adiós

Me voy.
Por fin lo he decidido.
Solo me faltan seis días aquí.

Tengo mucho miedo.
Estoy cagada con la nueva aventura que me espera.

Esta marcha puede ser incluso una huida y jamás lo negaré.
Puede que con esto que hago y las cosas que dejo atrás esté cometiendo un grave error. Lo asumo.
O puede que sea una nueva apertura a mi vida, esa que veo tan cerrada, tan viviendo en circulos, tan ahogada en un mismo vaso  y en una misma historia.
Para mi es un avance y necesito avanzar.
Necesito coger aire para volar como antes, hacía adelante, hacía el futuro.

Echaré de menos a mis amigos. Son pocos y me siento orgullosa de eso. Siempre he odiado a la gente que se jacta de la cantidad de AMIGOS que tiene, cuando todos sabemos que realmente esa es una palabra muy importante y profunda como para tratarla de la misma manera que un quinceañero.

Aunque esto parezca cobarde (que lo es) lo que me hace tener más ganas de volar es él. Es verlo. Es econtrármelo por la calle con ella. Es él y es ella. Jamás lo comprenderé (es bastante incomprensble si eres inteligente y justo) pero lo acepto.

Nunca voy a olvidar los momentos que me hicieron felices. Muchas veces pienso que la vida la he vivido para esos cinco años... lo demás no tiene sentido. Siempre pensé que mi vida no tenía sentido, no sabía para que estaba aquí hasta que lo conocí y estuvimos juntos. Cada día tenía que dar gracias por estar viva porque solo quería vivir con él... Aún hoy, después de todas las mierdas que hice (porque como buena persona depresiva tuve a sabotear la relación y liarla parda, si, yo si) sigo pensando que si la vida tuviera algún tipo de justificación para seguir viviéndola sería que nos volveríamos a encontrar...sí, después de todo. Después de tener que salir de aquí para hacer vida nueva...sigo pensando que lo único que podría depararme el futuro para ser feliz sería que nos volveríamos a encontrar juntos... Pero no puedo pensar en eso... y también por eso me voy, espero que teniendolo lejos y adaptádome a otro lugar ese sentimiento se me vaya.

Es de la única persona de la que me querría despedir durante días... y es de la única de la que ni siquiera me voy a despedir. Ni un adiós, ni un abrazo, ni un nada. Porque ya no hay nada.

Ayer lo vi... lo vi con ella, y el corazón se me aceleró. Creí morirme... Creo que me miro, creo que nos miramos, pero no me dijo nada, pero no le dije nada. Lo era todo para mi y ahora...ahora lo veo y ... ya no es nada, ya no es nadie, solo es una persona que pasea por la calle.



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