martes, 10 de septiembre de 2013

Huelo mal.
Creo que empiezo a pudrirme.
Me estoy descomponiendo poco a poco.
Lo primero que se me rompió fue el corazón.
Ahora creo que me estalla el hígado.
Parece que hay algo que me envenena.
Cada día siento que la descomposición de mi vida va más adelantada.
Creo que es un cancer.
Creo que es cancer de alma.
Tiene sentido.
Tiene sentido.
Me siento así por que sufro un cancer de alma.
Todo lo que me duele.
Todo lo que me hiere.
Es por culpa de ese cancer de alma.
Todo ese asco que me doy.
Esa repugnancia que siento cada vez que abro los ojos y veo que vuelvo a ser yo...
Eso...
Eso solo puede ser cancer de alma.
Creo que no tiene cura.
Y me alegro.
Tengo metastasis.
Esto va avanzado ya.
Pronto se acaba.
Pronto.
Proto.
Muy pronto.
Sabiendo esto me siento más tranquila.
Porque ya tengo la certeza que después de esto no hay más.
Estos son mis últimos días sufriendo.
Después del abismo no hay más y...
¡Menos mal!
Espero no ser de esas que superan el cancer de alma y se ponen pañuelitos.
Espero ser de las víctimas que luego nadie se acuerda de sus nombres.
Bueno, se acuerdan sus familiares, se acuerdan sus seres queridos.
Pero.
Seamos razonables.
¿Quién se va a acordar de mi?
¿Quién va a pasarlo mal?

Es mejor así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nube tóxica