Esta noche he soñado contigo.
Otra vez.
Será porque no paro de pensar en ti en todo el día.
Soñaba que andabamos por una carretera.
No era una carretera de este país.
No sé de qué país era.
Se parecía a aquella carretera que recorrimos una vez para pasar de un país a otro alla por la Europa del Este que me robó tu alma durante un año.
Que me robó tu alma para siempre.
Recuerdo que en el sueño yo iba con una especie de patinete extraño.
Recuerdo que me caía.
Normal en mí.
Soy "la niña tonta de las excursiones".
Siempre me caigo
Recuerdo que cuando fui a verte a aquel país iba lesionada justo por haberme caído analizando la Sierra Morena cordobesa.
Me partía la pierna por tres mil sitios.
Parecían huesos de vaca.
O de cerdo.
O de cerda.
No sé qué es lo que hacías exactamente pero si recuerdo que yo te decía:
"¿Tanto me quieres para hacer esto?".
¿Tanto me quieres?
¿Tanto me has querido?
¿Sabes lo que es despertarse de un sueño así?
¿De un sueño contigo?
Esta mañana había recibido un mensaje tuyo.
Evidentemente no era espontáneo.
Evidentemente no.
Sigo sin explicarme por qué te sigo escribiendo.
Sigo sin explicarme por qué por las noches sigo pensando en ti como si fueras a volver.
Como aquellas noches en las que estaba sola y de pronto venías.
Esas noches en las que inundabas mi casa de alegría.
Esas noches en las que me dormía a tu lado.
Esas noches en las que sabía que al despertar estaría abrazada a tu calor.
Recuerdo perfectamente el tacto de tu piel.
Recuerdo perfectamente el calor que desprendía tu cuerpo al despertar.
Recuerdo tu olor cada mañana...
Hace ya seis meses que tus labios no me tocan y sigo pensando que quizás dentro de otros seis...
Quizás solo tenga que esperar....
Pero no.
Hoy otra vez me has dicho que no.
Me has dicho que no me quieres.
Me has dicho que no me volverás a querer más.
Me has dicho que te pone enfermo hablar conmigo.
No quieres verme ni saber que estoy viva.
Y yo cada noche me muero imaginándote.
Y no es justo.
No es justo.
No es justo que me odies con la misma fuerza que yo te amo.
Ojalá algún día te arrepientas de todo lo que me has dicho estos días pero...
pero eso es imposible y sé de sobra que no va a pasar.
No va a pasar nunca.
Yo que creía que nuestro amor era para siempre.
Yo que creía que éramos más fuerte que el resto del mundo.
Que pensaba que jamás te volverías a enamorar...
Ojalá bebieras cada lágrima que derramo por ti.
Seguro que te alimentarías el resto de tu vida...
Te adoro.
¿Cómo es posible?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nube tóxica