domingo, 25 de diciembre de 2011

Así que pasen cinco años

"Sube. Es preciso. Llegará mi novio, el viejo, el lírico y necesito apoyarme en ti. Entra. Hace dos días que no te veo. Hoy me has besado de manera distinta. Siempre cambias, amor mío. Ayer no te vi ¿sabes? Pero estuve viendo al caballo. Era hermoso, blanco y los cascos dorados entre el heno de los pesebres. Pero tú eres más hermoso. Porque eres como un dragón. Creo que me vas a quebrar entre tus brazos como la escarcha, porque soy como una diminuta guitarra quemada por el sol y no me quiebras.
Detrás de toda esta sombra hay como un trabazón de puentes de plata para estrecharme a mí que soy pequeñita como un botón, pequeñita como una abeja que entra de pronto en el salón del trono. ¿Verdad? ¿Verdad que sí? Me iré contigo. Dragón, dragón mío. ¿Cuántos corazones tienes? Hay en tu pecho como un torrente donde yo me voy a ahogar. Me voy a ahogar... y luego tu saldrás corriendo y me dejarás muerta por las orillas. Qué ascua blanca, qué fuego de marfil derraman tus dientes. Mi otro novio tenía los dientes helados; me besaba y sus labios se le cubrían de pequeñas hojas marchitas. Eran unos labios secos. Yo me corté las trenzas porque le gustaban mucho, como ahora voy descalza porque te gusta a ti. ¿Verdad? ¿Verdad que sí? Es preciso que nos vayamos. Mi novio vendrá."

Así que pasen cinco años
Federico García Lorca

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