jueves, 3 de noviembre de 2011

Micromonólogos para mujer

1.-

(Una mujer. Espacio vacío. Lleva un uniforme negro. Demacrada.)

Aquí estoy de nuevo.
Aquí, para luchar por mi libertad.
Aquí, dentro de mi cárcel, la misma cárcel que creas con tu silencio.

Hoy vengo a gritar libertad.
Hoy vengo a soñar con libertad.

(Mira al público, incrédula. Sus ojos brillan.)

Nunca olvidaré a todas las que fueron antes que yo. A todas las que murieron antes que yo por hacer el mismo grito que hago yo hoy. Nunca olvidaré a las que mataron ni a las que matarán. Nunca olvidaré a las que olvidaron ni a las que olvidarán.

(Sigue mirando al público. Le enfada la indiferencia de éste).

Me parece una falta de respeto.
Una falta de respeto a los muertos.
Me parece injusto, abominable, ASQUEROSO, el trato que vosotras mismas os dais hoy.

¡Hoy! Que podeis vivir solas, sin ataduras, sin tener que desgarrar vuestras gargantas para que alguien os escuche.

¡Hoy! Que no hay barreras, que todas las saltaron las que ya no están.

¡Hoy! Que podeis vivir solas, pasear solas, trabajar solas, ser madres o no, ser esposas o no...(sonríe) ser hijas o no.

"No puedo salir, mi novio no me deja." "No puedo ponerme esta camisa, a mi marido le pondría celoso." "Luego te llamo, le tengo que pedir permiso." "¿Cómo puede permitirle su esposo hacer eso? Tendrá poca vergüenza." "Siempre fue ligerita de cascos."

(Se queda sin fuerzas).

Venía a gritar una libertad que no existe.

Siento haberos importunado, me voy.

(Sale. No vuelve. Se corta en seco).


2.-

(Una silla que soporta una toalla. Debajo de ésta se oculta ropa. Se escucha el ruido del agua de una ducha. Olor a jabón, champú y cosas agradables. Se corta ese ruido. Sale una mujer).

(Habla como para sí, desahogándose).

Mi cuerpo no es el templo de la belleza.

Nunca lo fue.

(Silencio. Se cubre con la toalla. Mira hacia abajo. Respira).

Tengo que cubrirme, cada día, y me gustaría no hacerlo.
Me gustaría poder ir desnuda (tira la toalla)...pero no puedo.
Cada día tengo que vendarme el alma...(silencio) y el cuerpo.
No quiero importunar a nadie.

(Vuelve a coger la toalla. Se queda en silencio. Se seca).

Cada día sueño con que llega ese alguien que me vea bonita. Ese alguien que me diga que jamás acarició una piel tan suave como la mía, que le gusta mi cara, que le gusta mi vientre, que mi carne le excita... (sonríe) pero ese alguien nunca llega.

Quisiera pasear por la calle sin taparme, sin miedo, sin la mirada perdida en las losas del suelo.

(Deja la toalla. Comienza a vestirse. Coge unas braguitas y una compresa).

Mi cuerpo se desangra. También tengo que vendar mi intimidad. También podría resultar asqueroso. También podría importunar a alguien...

(Comienza a vestirse. Ropa muy ancha y sin color).

Y así me disfrazo cada día. Para que nadie me mire, como si quisiera que nadie me mirara...
Así me disfrazo cada día, para seguir causando indiferencia a los que me rodean.
Así me disfrazo cada día.

(Sonríe. Ha terminado de vestirse. Su aspecto ha cambiado, ya no esta triste, se muestra alegre).

Así me disfrazo cada día, con una sonrisa, para que nadie sepa la verdad.

(Se marcha).

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