sábado, 5 de noviembre de 2011

Hija de mis entretelas

Ayer, me pasó algo muy curioso. Muy pocas veces me había pasado algo así. Incluso me atrevería a decir... (piensa) ¡Si! (con decisión) es la primera vez que me pasa. Estaba en mi habitación, pensando en mil cosas y pensando a la vez en nada. Decidí cerrar los ojos para ver la realidad con mucha más claridad. (Sincera) Eso que hacemos todos; aunque pueda parecer estúpido cuando se dice... pero, pero todos lo hacemos. Cuando los volví a abrir...Cuando los volví a abrir...Tenía el ojo derecho del revés.

Mi ojo derecho del revés. Fui capaz de ver mis entrañas. Vi mis entrañas desde mi ojo derecho. Fue muy curioso (sorprendida, algo suspendida) vi mis entrañas, las que están dentro de mi, las que me forman, las que se guardan todo lo que soy... Vi mis entrañas ... y eran grises (vacila) nunca me había imaginado mis entrañas así, grises, sin color. Legué a preguntarme: ¿Será que he comido demasiadas cenizas? Pero... ¿cenizas de quien? ¿o de qué? (Confusa) No lo entendí. Si yo soy toda color por fuera...¿por qué mis entrañas no lo son? ...

Además, yo siempre me imaginé las entrañas de colores, como mínimo rojas, rosas, naranjas... Pero no, no "tenían color". (Recordando) Y... creo, creo que ya sé porque siempre he pensado que son de colores. Mi madre, como muchas madres, se refería a mi como "hija de mis entrañas". Pero como ella es mucho más folclórica de lo habitual me decía que yo era la "hija de sus entretelas". Entonces ¡claro! (respondiéndose a sí misma) siempre pensé que las "entrañas" eran telas de colores, telas (rectificando) trozos de tela. Y que desde ellas nos formabamos los seres humanos. Y los seres humanos, bueno, unos más que otros, somos de colores. Aunque a veces no queramos reconocer que somos de colores, aunque a veces creamos que somos solo blancos, solo negros, verdes o amarillos, en realidad, los seres humanos llevamos todos los colores que existen.

En fin, cuando volví a abrir los ojos, lo vi todo mucho más bello, más hermoso, como jamás lo había visto. Siempre me quejo de mi ciudad, de los colores de mi ciudad. (Asqueada) Hay tanto sol, que a veces los paisajes se confunden con fotografías estropeadas por el tiempo, casi blancas, quemadas... Me quejo de no ver vida. Y desde ayer, lo veo todo mucho más vivo, más lleno de energía, de alegría... (sonríe) ¡DE COLOR!

(Se da cuenta que está deliberando mucho y decide cortar) Bueno, lo que yo quería decir, es que es una experiencia maravillosa, y que en cuanto tengais un momento para que alguno de vuestros ojos se vuelva del revés (explicativa) que se vuelva para dentro, hacedlo. Las cosas se ven desde entonces (redundante) desde otra perspectiva.

(Convencida) Si, de verdad. Es como si vieras que el mundo que te rodea puede ser del color que tu quieras, que la vida la pones tu y no los demás.

Es...es... como una terapia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nube tóxica