miércoles, 15 de septiembre de 2010

Monólogo de ELLA en la escena de "La boda"

He venido aquí a esperarle.
Bueno, no he venido aquí a esperarle a él, sino que he venido a esperar a la persona con la que me voy a casar.
Si, a ese total desconocido con el que me voy a casar. Si, es un desconocido, no sé cual es su película favorita, ni que tipo de música escucha, si ha tenido algún accidente, si tiene alguna cicatriz, si le gusta el arte, si no le gusta, si le gusta viajar, si le gusta pintar, si le gusta leer, si le gusta escribir...sólo sé que va a ser mi marido.
Si, mi marido, ese hombre con el que voy a compartir mi vida sin quererlo, simplemente porque me tengo que casar, como todos los demás, como dios manda.

Y es que yo no me quiero casar. Yo lo que quiero es enamorarme. Quiero querer a alguien con tantas fuerzas, que no existan papeles que valgan para describir el amor que nos una. Que no se pueda legalizar de modo alguno, que simplemente exista amor, pasión, apego, necesidad por sentir la felicidad de la otra persona. Pero no, yo me voy a casar, como todos los demás ¿y por qué? Pues porque sí, simplemente porque sí. Porque dios lo manda.

Porque cuando yo era pequeña, mi madre no me enseñó a disfrutar, a vivir, a buscar la felicidad y el amor...sino que me enseño a que la vida se divide en tres etapas esenciales que no pueden saltarse: Nacer-crecer, casarse-reproducirse y envejecer-morir. Y de ahí no nos sacan a los seres humanos, esos seres humanos que supuestamente somos superiores a todos los demás animales. Hay que hacerlo así porque sí. Porque es lo que dios manda.

Si casarse significase compartir la vida con la persona amada, con esa persona que solamente puede ser esa persona. Con esa persona con la que cada día es único, con la que cada día enamorarse es un juego. Con esa persona con la que dar y recibir felicidad es el pan de cada día...si casarse significase realmente eso, yo me querría casar. Pero estoy segura de que no es eso. Estoy segura, de que la mayoría de los que estais aquí y estais casados no os casasteis por amor, os casasteis porque sí, porque es lo que hay que hacer. Tienes que formar una familia como dios manda, y para eso, por supuesto, hay que estar casado, hay que legalizar una relación que se basa...en el porque sí, "porque todos los demás lo hacen, y si todos los demás lo hacen y además, lo han hecho siempre...no debe de ser malo, es más, es lo que hay que hacer"... y así, podríamos estar horas y horas y horas dandole vueltas al mismo bucle: "porque sí y punto".

Pues yo no me quiero casar, y aquí estoy, esperándole, esperando a esa persona que me va a hacer "señora de, madre de y viuda de", sin yo quererlo, pero aquí estoy, como una más, haciéndome la heroína soltando un discurso sobre el conformismo humano ante las relaciones de pareja afecto-amorosas, pero me voy a casar, como todos, porque sí, porque es lo que hay que hacer, porque tengo que formar una familia como dios manda.

¿Sabeis lo que os digo? Que yo me cago en dios y en todo lo que manda. Me cago en todas las putas leyes absurdas que la sociedad sigue simplemente porque supuestamente, él las mandó. Y en realidad, ni siquiera sabemos si existe, pero tenemos fe, hemos de tener fe en ese ser superior que nos manda y nos domina...ese ser en el que nos escudamos para no ser quien realmente somos, ese ser que no nos deja ser libres porque en realidad nosotros no queremos ser libres. Nosotros queremos tener a alguien que nos guíe, alguien que nos quite toda la responsabilidad en nuestros actos, alguien que nos quite nuestra total libertad para actuar.

Como yo, yo no quiero ser libre. Porque yo no me quiero casar, y aquí estoy, esperando a la persona con la que voy a compartir mi vida, esa persona con la que sé que voy a ser una desgraciada el resto de mis días. Esa persona que hasta que no muera no me va a dejar respirar tranquila y a mi aire, y aún así, cuando se muera, yo me quedaré encadenada a su recuerdo porque no habré podido aprender a vivir por mi misma, sino que habré vivido toda la vida en la sombra, en la sombra de alguien al que no quiero, al que no sé si voy a querer, al que no sé si voy a poder aguantar, al que no sé si me querrá a mi, si me será fiel o infiel, si me tratará bien o si me maltratará... pero yo estoy aquí para casarme, para romper la poquita dignidad que me queda y así poder ser una más, para no ser rara, para que nadie hable mal de mi, para que nadie cuestione mi forma de vivir, para que en la cara de los que me vean todo sean falsas sonrisas de complicidad porque yo también me he unido a su grupo de amargados conformistas que en ningún momento se han planteado que quizás la vida es mucho más de lo que hemos aprendido, mucho más de lo que nos han enseñado...Pero no, este grupito de amargados a los que ahora me voy a unir, ellos, nunca se han planteado si hay algo más allá del matrimonio, de la maternidad y paternidad, de tener un piso en propiedad, un trabajo próspero, dinero y vacaciones en la Costa del Sol.

Y ahora me callo, tengo que estar guapa para las fotos. Las lágrimas este día no quedan bien si no son de emoción. Y yo estoy emocionada, sí, pero mi emoción no se presta para este día. Mi emoción es de esa persona a la que hoy yo misma mato, porque para mí, hoy no hay una boda, hoy hay un funeral. Mi verdadero "yo" se muere, ahora nace la persona a la que todos quereis conocer, esa persona que no va a dar ruido el resto de su vida. Esa persona que no va a cuestionar si en la vida hay algo más de lo que a mi me espera. Esa persona que reflejará su frustración en sus hijos, y sus hijos en la de sus hijos, y así no romperé la cadena de frustración, odio y amargura que hoy nos ata a todos. Esa persona que simplemente se va a dedicar a sobrevivir. Porque yo ya no soy una rebelde, no, ahora solo soy una más.

Soy una más porque sí, porque dios lo manda.

3 comentarios:

  1. pedazo entrada!
    todos tenemos a alguien asi en la familia no??
    esto va por las 2 de la mia...

    ResponderEliminar
  2. Legue aqui por una página del tuenti... xD, me gusta mucho, te sigo ;)

    ResponderEliminar
  3. Se me han puesto los pelos de punta cuando lo he leido...porque es terríblemente triste. Quizás hoy en día la obligación de la palabra de Dios, es decir, de la religión tenga cada vez menos vigencia. Pero ello no nos hace mas libres, pues una cosa torna a otra...ahora nuestra cárcel se encuentra en la sociedad, en la política, en la educación y en definitiva en los medios mediáticos. Estamos entrenados como a un rebaño, una masa que cree pensar y cree en que todo lo puede...córderos de la peor calidad, pues piensan que saben, y que tienen libertad, y no lejos de ello, sólo son capaces de seguir las normas que desde pequeños han aprendido. Somos adiestados desde que nacemos para el servilismo, y lo peor de todo, es que tan siquiera somos conscientes.
    Dios murió al comienzo del siglo XX porque ya no era necesario para el orden social, pues desde ese momento, ya tenía sustituto: la política.

    Gracias por tu entrada...ha sido reveladora.

    ResponderEliminar

Nube tóxica