miércoles, 25 de junio de 2014

Y cuando tengo ganas fuertes de llorar... me acuerdo de él. Sólo me desahogaba de verdad abrazada a su cuello... cierro los ojos y aún siento su olor y el tacto de su piel... su respiración... todo... Así se me calma la sed de llanto... pero se me rompe el alma un ratito.
Sólo son tres meses.
Tres meses en los que te puede cambiar la vida.
Pero no.
Aquí todo es igual siempre y siempre lo será.

Aquí hay poco más que arena... también hay algo de agua...
Hay cactus y aloes...
Hay un supermercado en mitad de la nada.