Esa sensación de salir...
De respirar un aire distinto.
De que sales volando... huyendo de cualquier lugar.
Porque yo ya no vuelo.
Yo ya no sé volar.
No me cortaron las alas, solas se me cayeron para que ya no pudiera volar más.
Yo ya no vuelo, yo sólo salto. Doy pequeños saltos de un lado a otro... como una rana. Un sucio pseudo-reptil. Y aspiro con gran ilusión a acabar saltando a mi charco, al gran charco. Ese charco lleno de esputos y vómitos de otros... de otros más grandes o más pequeños quien sabe. Y retozar como una cerda en el vómito ajeno... Retozando en sus vómitos como un cerdo más siendo yo una pobre ranita. Verde, pegajosa y gorda como el mundo que me rodea. Tantos mocos en la saliva nos hacen verdes. Tenemos mocos de ira, de falsa piedad antes de matar. Porque solo nos matamos, solo sabemos matarno.
Y yo solo soy una pobre ranita que espera bañarse en ese charco... como una cerda más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nube tóxica