jueves, 27 de enero de 2011

¿Sabeis lo que es el dolor?
Hay cosas que duelen, cosas que te ocurren, o simplemente cosas que te dicen. Las palabras duelen.
Es desagradable. De lo contrario, no sería dolor. Sería otra cosa, cualquier otra cosa, pero no dolor.
Pero hay veces que... que no duele, pero escuece, y eso es peor.
Escuece mucho una palabra, y eso, eso es peor.
Es un dolor...pero mas hiriente ¿no? Como que te llega tan profundo que te deja una huella imborrable. Algo que te escuece, te duele, si, te duele, pero se queda ahí, anclado tan dentro que te deja ese sentimiento de sufrimiento mucho tiempo.
No se te olvida algo que te escuece.
A mi me escuecen muchas cosas.
A mi me escuece la desilusión.

Pero me gusta ¡Sí! ¡Me gusta! Porque me siento tan mal...que me hace sentir bien.
Me siento bien porque es cuando tengo la necesidad de gritar.
Cuando nada me escuece...me quedo callada, parada, apartada en ese oscuro lugar de la mediocridad. Ese sitio que todos conoceis, porque todos llevamos un mediocre dentro.
Cuando algo me escuece salto corriendo y grito, grito tan fuerte que empiezo a sentirme viva.
Y a mi me gusta vivir. Amo vivir. No concibo vivir sin gritar. Gritar sin escozor. Sentir escozor sin dolor. Sentir dolor sin respirar.

Respirar...

Hoy no quiero respirar. No.
Hoy quiero fumarme el aire limpio y ensuciarlo todo.
Que todo se vuelva una gran masa de humo de negro que lo convierta todo en mierda. En una gran mierda. En lo que es realmente.

A mi me dicen que tengo que ser una mujer.
Sí, tengo que ser una mujer.
Pero ¿qué conlleva ser una mujer?
Una mujer es femenina.
Evidente.
Y un hombre masculino.
Más evidente aún.
Si un hombre no es masculino...no es un hombre, y si una mujer no es femenina es un hombre.
La mujer no es nada sin su feminidad, ni siquiera un no ser, simplemente, se convierte en otra cosa.
Y a mi me entran mas ganas de fumar.
Porque dicen que fumar me hace más femenina, más sexy...
¿Apetecible?
Pero no le apetezco a nadie, ni fumando.
No, no...no.
No digas que sí, porque sabes de sobra que no.
Pero por lo menos fumando que vuelvo ese humo negro en el que deseo convertirme, en el que deseo convertirlo todo.
Todo una gran nube de humo, y todo manchado de mierda.
Porque ahora, me dicen que tengo que cagar, ahora tengo que cagar una mierdecita, porque de una mierda, solo podría nacer una mierdecita.
Porque cagar es femenino, y cagar es lo que todas las mujeres tienen que hacer: cagar.
Cagarlo, pero no vomitarlo.
Porque vomitar no es femenino.
Yo tengo ganas de vomitar, de escupiros a todos con mi mierda, pero no cagarla.
Para mi cagarla es una mierda.
Pero tengo que tener una mierdecita pequeña para convertirme en una mujer de verdad, sino, seré un hombre, y eso, para mi, si que tiene que ser una mierda.
Una mujer nunca puede querer ser un hombre.
Y un hombre no puede cagar.
Tampoco puede vomitar, pero a veces se le permite.
Quisiera ser un hombre para lanzar vómitos contra todos.
Escupiros, y que fuese natural.
Yo no voy a cagar.
No quiero cagar.
Pero os quiero llenar de mierda.

Una gran mierda, una mierda enorme. Un mierdón

1 comentario:

  1. Lo fácil es seguir comiendo mierda...
    Lo fácil es hacerse a la idea de que la mierda esta rica...

    Hasta hablando de cosas escatológicas, tus palabras resultan bellas...

    ResponderEliminar

Nube tóxica