domingo, 7 de noviembre de 2010

-¿Me regalas un pedacito de ignorancia?
-¿Ignorante yo?
-Si, ignorante, muy ignorante.
-Pero...
-No, no vengas a excusarte. No me valen tus excusas que realmente, no tienen ningún valor.
-Pero..
-¡Que te calles! ¡Que no te quiero escuchar!
-Pero...
-Otra vez, sólo te he hecho una pregunta, me regalas un poco de tu ignorancia si o no.
-Si, te regalo todo lo que necesites, pero no entiendo que me dices...
-Ignoras todo lo que a mi me hace daño y necesito un poco de esa ignorancia que te hace tan feliz.
-¿Feliz? ¿Crees que soy feliz? ¿Crees que ignoro que mi vida es una mierda?
-Si, lo creo, porque si no ¿Por qué lo haces entonces? ¿Por qué vives así?
-Vivo así porque no tengo mas remedio. Porque soy una cobarde, porque esto es lo más fácil, porque sin esto, sería una verdadera desgraciada, y así sólo tengo una pequeña desgracia.
-¿Pequeña?
-Bueno, quizás sea la que mas me atormente, pero tengo que adaptarme porque soy una cobarde, porque lo he sido siempre y siempre lo seré, y este es el precio que tengo que pagar.
-¿Por qué?
-¿De verdad me estás preguntando por qué? ¿No te das cuenta tu solita? ¿No te das cuenta de que esta es la vida que nos venden que debemos de tener? ¿No te das cuenta que la sociedad no exige nada más de mi? De hecho lo único que exige es que sea así. ¿No te das cuenta? De verdad crees que esto me gusta, que con esto me conformo, que este ha sido siempre mi sueño...un sueño de mediocridad. Pues no, no ha sido, ni es este mi sueño. Pero a mi me enseñaron que los sueños no sirven para nada. Que los sueños, sueños son. A mi me enseñaron que la vida es un proceso para llegar hasta aquí, para llegar hasta la estabilidad, para llegar hasta dónde todos tienen que llegar porque todos, antes o después, tenemos que llegar a este punto. A un punto donde solo somos uno más, una persona más, un número más. Donde ninguno destacamos por nada, donde no tenemos nada que dar a los demás, donde tenemos que refugiarnos en nuestra propia mediocridad. Los libros, no están hechos para las amas de casa, los libros están hechos para ellos, bueno quizás para vosotros, los soñadores. Esas personas que todos llevamos dentro pero algunos, aún, no hemos sido capaces de sacar a la luz. No me pidas un pedacito de mi ignorancia, porque lo único que puedo darte es más amargura, porque a lo único que me sabe todo esto es a amargo, un sabor asqueroso que se mueve en mi paladar y que sé que jamás va a disiparse. Lo único que se disipa en mi...lo único...
-¿El qué?
-Nada. No sé que hacemos aquí charlando con todo lo que hay que limpiar, ahora viene visita y tiene que verlo esto limpio. Eso es lo más importante, no lo olvides, esto tiene que estar limpio, los demás tienen que ver que esto...esté limpio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nube tóxica