sábado, 21 de agosto de 2010

-¿Tu a veces no te sientes ridículo?
-Constantemente.
-¿Y qué haces?
-Nada.
-¿No lo combates de ninguna manera?
-No se puede luchar contra los sentimientos.
-¿Es un sentimiento?
-Si, por supuesto, es un sentimiento, como el odio, el amor, el afecto...
-¿El afecto es un sentimiento?
-Hombre claro, por supuesto que sí.
-¿Por qué?
-Pues porque dependiendo del afecto que le tengas a una persona el sentimiento será mayor o menor.
-Entonces no es un sentimiento.
-Bueno, no es un sentimiento en sí mismo pero engloba a todos los demás.
-Entonces si te sientes ridículo ¿es por qué te importa alguien?
-Claro.
-¿Cómo?
-Pues si una persona te ha hecho sentir ridícula es porque te importa, sino te daría igual, a ti que más te da lo que te diga el guardia las tendillas si ni siquiera lo conoces, a ti lo que te importa es lo que te hagan las personas a las que les tienes cierto afecto, las demás te dan igual, si te sientes ridícula...es porque te importa.
-Entonces será verdad eso de quien te quiere te hará sufrir.
-No necesariamente, más bien es a quien quieres te hará sufrir, porque hay gente que te importa a la que tu no le importas una mierda.
-Es curioso.
-¿El qué?
-Que por eso mismo me siento yo ridícula.
-No te jode, y yo también.
-¿Tu también quieres sin que te quieran?
-No exactamente, pero es una buena respuesta para ti y para todos los demás.
-¿Los demás?
-Si, los que nos están leyendo, que esperan una respuesta que cierre esta conversación.
-¿Que absurdo no?
-Si, bueno, como absurda es la vida, estamos aquí para algo, por lo menos nosotros tenemos razón de ser, otros no.
-Entonces no somos tan ridículos como pensamos.
-Claro que no, los ridículos son ellos.
-¿Ellos? ¿Quienes?
-Los que nos están leyendo ahora mismo, ellos ¿para que existen?

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