lunes, 27 de junio de 2011

Distanciamiento

Estar lejos para estar cerca.

Apartarte de todo.

Fuera.

Ya no hay sentimientos. Sólo por volverlos a sentir.

Muerte.

Dolor, siempre hay dolor. Y hay asco, siempre hay asco.

Incertidumbre.

Ganas de vomitar, agitación de pecho.

Insomnio.

Tu cara.

Que quiero llorar si te escucho y si no te escucho también.

Morirse.

Sentirse.

Acariciar el objetivo con los pensamientos y tenerlo tan lejos.

Ganas de morirse.

Ganas de matarse.

Distanciamiento.


Me voy lejos y sigo estando cerca.

Y se acabó.

Es mentira, que eso no existe, que no sé que hacer contigo.

Que me muero por dentro y no sé como decirlo.

Recordar, acordarse.

Sentimientos fuera de uso.

En desuso de flota.

Sueños, sueños de mentira.

Todo es mentira.

Mis lágrimas son de mentira.

Ahora mis lágrimas son agua de lluvia para tus oídos, no existen, no son.

No sé que hacer, lo haría todo y nada a la vez.

Dolor, mucho dolor.

Distanciamiento.

Fuera de control.

Descanso sin descanso, ganas de dormir sin tener ganas de dormir, soñando sueños sin sueño.

Sin vida, inerte, muerto e inmóvil.

Que me voy de aquí.

Distanciamiento.

No sirve de nada.

Ya lo sabía.

Sabía que no serviria de nada irme de aquí.

Y me quiero volver a morir.

Distanciamiento.

Muerte.

Mucha muerte encima.

Ganas de morir.

Ganas de morirme.

Distanciamiento.


Vete pronto, vete de aquí.

Matame, matame mucho.

Matame siempre.

Distanciamiento.


Vete, no me voy, vete.

Lejos y cerca, siempre estás aquí.

Distanciamiento.


Nunca te irás.

Distanciamiento.


Fuera, fuera, lejos, ya ya ya.

Distanciamiento.

Distanciamiento.

Distanciamiento.


Golpes en al vida que se quedan grabados para siempre...

No puedo distanciarme de ellos, no puedo distanciarme de ti.

Mire donde mire...

Estés donde estés...

Estás aquí.

Distanciamiento.

lunes, 20 de junio de 2011

Me fui, pa echarte de menos.
Me fui, pa volver de nuevo.
Me fui, pa estar sola.

¿Dónde estabas cuando te llamaba?

Entre tanta mierda dime dónde estabas tu.

Por eso me fui pa echarte de menos.
Me fui pa volver de nuevo.
Me fui pa estar sola.
Me fui por eso me fui.

domingo, 19 de junio de 2011

Da igual lo que haga, lo que me ponga, lo que cambie.
Para ti siempre seré transparente.
Par ti siempre seré poco más que el aire....

Los sueños de hoy serán las pesadillas de mañana

Lo que sueño esta noche mañana me atormentará, lo sé.
Ojalá los sueños de hoy fueran la realidad de mañana. Ojalá fuera feliz, pero no es así.
Ojalá fuera todo lo bonita que te mereces. Ojalá fuera capaz de eclipsarte con sólo una mirada...pero jamás lo haré. Ojalá tuvieras ganas de tocarme. Ojalá no fuera quien soy, como soy...ojalá no fuera nada para no sentir nada.

sábado, 18 de junio de 2011

ODIO

Realmente odio todos los sentimientos que tengo para ti, los odio. Me dan asco, no me gustan. No me hacen sentir bien, al contrario, me hacen sentir mal, fatal. Me siento ridicula, asquerosa, me doy asco, me doy vergüenza. A veces pienso que mejor no existieras, que sería lo mejor de todo, no verte más. Otras veces me ilusiono contigo y después... después viene la hora de lamentarme, la hora de soñar. Pero no con cosas bonitas. Son pesadillas. Horribles pesadillas que tengo contigo. Lo peor de todo es que esas pesadillas sólo son la realidad. La realidad más clara... La realidad que nos separa.

jueves, 16 de junio de 2011

La noche de los feos, Mario Benedetti

Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.

Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me rfiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos -de la mano o del brazo- tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas.

Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. ME gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura.

Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas. Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada. Era la oreja de su lado normal.

Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media nariz, o tuviera una costura en la frente.

La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé. Cuando se detuvo y me miró, tuve la impresión de que vacilaba. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. De pronto aceptó.

La confitería estaba llena, pero en ese momento se desocupó una mesa. A medida que pasábamos entre la gente, quedaban a nuestras espaldas las señas, los gestos de asombro. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza, ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente, milagrosamente simétrico. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición, ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos, tosecitas, falsas carrasperas. Un rostro horrible y aislado tiene evidentemente su interés; pero dos fealdades juntas constituyen en sí mismas un espectáculo mayor, poco menos que coordinado; algo que se debe mirar en compañía, junto a uno (o una) de esos bien parecidos con quienes merece compartirse el mundo.

Nos sentamos, pedimos dos helados, y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su espejito y arreglarse el pelo. Su lindo pelo.

"¿Qué está pensando?", pregunté.

Ella guardó el espejo y sonrió. El pozo de la mejilla cambió de forma.

"Un lugar común", dijo. "Tal para cual".

Hablamos largamente. A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia. De pronto me di cuneta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que amenazaba traspasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. Decidí tirarme a fondo.

"Usted se siente excluida del mundo, ¿verdad?".

"Sí", dijo, todavía mirándome.

"Usted admira a los hermosos, a los normales. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa muchachita que está a su derecha, a pesar de que usted es inteligente, y ella, a juzgar por su risa, irremisiblemente estúpida."

"Sí."

Por primera vez no pudo sostener mi mirada.

"Yo tamibén quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo."

"¿Algo como qué?"

"Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad."

Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas.

"Prométame no tomarme como un chiflado."

"Prometo".

"La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?"

"No."

"¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?"

Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata.

"Vivo solo, en un apartamento, y queda cerca."

Levantó la cabeza y ahora sí me miró preguntándome, averiguando sobre mí, tratando desesperadamente de llegar a un diagnóstico.

"Vamos", dijo.

2

No sólo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina. A mi lado ella respiraba. Y no era una respiración afanosa. No quiso que la ayudara a desvestirse.

Yo no veía nada, nada. Pero igual pude darme cuenta de que ahora estaba inmóvil, a la espera. Estiré cautelosamente una mano, hasta hallar su pecho. Mi tacto me transmitió una versión estimulante, poderosa. Así vi su vientre, su sexo. Sus manos también me vieron.

En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. O intentado fabricar. Fue como un relámpago. No éramos eso. No éramos eso.

Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje, pero lo hice. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco de horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia. En realidad mis dedos (al principio un poco temblorosos, luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas.

Entonces, cuando yo menos lo esperaba, su mano también llegó a mi cara, y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso, esa isla sin barba de mi marca siniestra.

Lloramos hasta el alba. Desgraciados, felices. Luego me levanté y descorrí la cortina doble.


FIN
Ahora soy infeliz, tristemente infeliz, jodidamente infeliz.
Ahora soy una mierda, una puta mierda, una mierda gorda, bien gorda y asquerosa.
Ahora soy un insecto, una repugnante cucaracha que pulula por los lares más infecciosos.
Ahora soy un medusa, una medusa venenosa deseando insertar su jodido veneno en las piernas de alguien feliz.
Soy una mosca que quiere libar tu sufrimiento.

No hay números para la felicidad pero seguro que ando a menos veinte grados, o así, como en Polonia en invierno, como en mi corazón en verano.

Moriré en el intento, pero lo intentaré

Los intentos de huida forman parte de mi vida, los intentos de lucha son mi vida.
Las ganas de morirme me aniquilan más de una vez, y más de un ciento y más...
La lucha es mi vida y mi muerte.

Ahora quiero escapar y escaparé.
Ahora me encerraré en tus ojos...y lo conseguiré.
Ahora no me importa nada.
Moriré en el intento, lo sé, es casi un imposible, pero lo intentaré.

miércoles, 15 de junio de 2011

Popea

Alejarte del mundanal ruido, salir de la mierda de la ciudad. Acercarte a tus raíces y sentir de verdad.











Hoy me fumaría tus ojos para que no me pudieras ver más. Te cortaría las manos para que jamás me tocaras. Deformaría tu cuerpo como un jarro de cristal ardiendo para que no fueras una persona. Hoy me gustaría que no existieras, que fueras sólo un sueño... Un imposible, vano fantasma de tiniebla y luz, algo intangible, transparente, para no verte, para no tocarte, para ya ni siquiera, poder soñarte.

No te quiero ni soñar...

martes, 14 de junio de 2011

¿Se pueden olvidar las cosas que no han ocurrido?
¿Se pueden olvidar los sueños?
¿Se pueden hacer realidad los sueños y después olvidarlos?

Yo no quiero un amor civilizado

Para mí esta canción dice todo lo que siento ahora, TODO.


Y sin embargo....

De sobra sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.





Una vez más me encuentro perdida...ahora no sé por qué...
Siempre pensé que quería mi vida, y ahora con cualquier otra me conformaría...
Quiero ser normal, vivir tranquila. Estar en una casa metida toda la vida.
No quiero vivir, me conformo sólo con sobrevivir cada día a esta pesadilla real.
Me encantaría no poder volar jamás, vivir con los ojos vendados, no ver nada bello, no probar ni uno de tus mil encantos...
Me gustaría ser normal y vivir toda la vida fuera de esta pesadilla tan real.
Y ahora pienso ¿que hago aquí? Si ya no tengo razones para vivir.
Ya no hay metas, ya no hay ilusión...ya no hay nadie sólo estoy yo...

Sólo estoy yo...en mi casa en la playa pagada con mi trabajo de funcionaria de 8 a 15 todos los días, todas las mañanas. Con mi cara de nada, mis ganas de menos y mi sentido del orden ridículo y patético... Me quiero morir...me quiero destruir, ahora nada de lo que soy me vale.

Ahora quiero cambiar, quiero saber, quiero matar....

lunes, 13 de junio de 2011

¡Haberos quedado en casa, capullos! Rodrigo García

"Es importante recibir las primeras palizas pronto, de niño. Un niño que recibe pronto su primera paliza es una persona afortunada. Sabe lo que significa la paliza, sueña con aquella paliza inolvidable y está motivado para, en un futuro no muy lejano, dar sus primeras palizas."

domingo, 12 de junio de 2011

Te sigo mirando en la inmensidad, sigo diferenciando tu mirada entre un millón de miradas. Sigo encontrando tu voz la más melodiosa del mundo. Sigo sintiendote cada vez que te mueves. Sigo sintiendo cada golpe de tu respiración...Por más que pase el tiempo....

sábado, 11 de junio de 2011

Quiero olvidar, quiero olvidar pero a la vez no puedo dejar de recordarte. Tu olor, tu color, tu tacto...me encanta escuchar el timbre de tu voz y sentir el latido de tu corazón...estás tan suave.

Perderse...


Sólo quiero perderme en tu olvido.

Necesito absorberte en un suspiro.

Si me pierdo a voces te pediré que me busques, que me encuentres, que necesites tenerme cerca. Estás tan lejos...estás tan cerca aún estando más lejos que nunca.

lajsñlfakjsñdlfakjsñldfjañsdlfjk

ME QUIERO MORIR.

viernes, 10 de junio de 2011

Ya está, ya está

No es para ponerse así tampoco, algo habría que agradecerle, aunque fuese su egoísmo que tanto me ha enseñado. Ya está, no pasa nada, si las cosas en la vida son así.
Ahora te coges un poco atún y un poco de tomate y a correr, a salir corriendo de aquí, a irte lejos muy lejos que de atún también puedes vivir.

Ya está, si no pasa nada. En todo el mundo hay gente, de hecho, el mundo está plagado de gente ¿qué más dará una persona más que menos? Pues eso es lo que pienso yo ahora, que más dará.

Lo malo de estos días es que piensas en el futuro, y sabes que el futuro es una mierda porque ahora mismo, no tienes nada en lo que soñar.

Lo malo de estos días es que te quieres morir.

Lo malo de estos días es que te encantaría matar a alguien y sabes que no puedes, bueno mejor dicho, que no debes.

Lo malo de estos días es cuando te das cuenta de lo ridículo que eres y sabes que tienes que seguir adelante, que la ridiculez ya está hecha, que ya no hay más que seguir... y eso siempre se quedará.

Lo malo de estos días es saber que no tienes una goma de borrar para borrar de tu mente esos momentos.

Lo malo de estos días es el arrepentimiento.

jueves, 2 de junio de 2011